Somos
Nuestra Historia: Un Plan Familiar, Muchas Risas y una Mente Maestra
Esto no nació en una sala de reuniones con corbatas y café aguado. ¡Para nada! Mercado del Abasto es el resultado de una de esas conversaciones largas en Osorno, de esas que arreglan el mundo entre padre e hijo.
Los protagonistas somos Luis (mi viejo, el guardián de las tradiciones en el sur) y yo, Camilo (el hijo explorando la vida a 890 km de distancia, en Santiago). Como a muchos, nos pasaba que en la capital extrañábamos con el alma los sabores auténticos del sur. No lo típico que encuentras en todos lados, sino ese producto con historia, con nombre y apellido, que sabe a campo y a cariño.
En una de mis visitas, mi padre lanzó la idea que lo cambió todo: "Oye, ¿y si hacemos algo juntos para traer esas maravillas a Santiago?". La idea nos quedó dando vueltas y decidimos tirarnos a la piscina.
Acto II: La Batalla por el Nombre (y el jaque mate de mi mamá)
Aquí es donde la historia se pone buena. Teníamos el plan, pero nos faltaba el nombre. Imaginen el cuadro: mi hermana, mi viejo y yo, enfrascados en una supuesta "reunión creativa".
El resultado era un caos de ideas, donde la mitad terminaban en chistes malísimos y ataques de risa. Desfilaron nombres dignos de una comedia, otros demasiado serios y algunos que probablemente ya tenían dueño. La energía creativa se estaba agotando.
Y cuando ya estábamos a punto de rendirnos y pedir una pizza, apareció mi madre.
Entró, nos observó con esa calma que solo tienen las mamás, escuchó nuestro festival de ideas por un minuto y sentenció:
"¿Y por qué no le ponen Mercado del Abasto?"
Silencio total en la sala.
¡Jaque mate! Era perfecto. Sonaba a tradición, a abundancia, a un lugar donde encuentras lo mejor. Tenía todo el sentido del mundo. Mi mamá, sin participar en el caos, nos había salvado de nosotros mismos.
La Misión: De Osorno a tu Hogar
Con un nombre de campeones (gracias a la jefa de la casa) y una misión clara, pusimos manos a la obra. Nuestro funcionamiento es un pacto familiar:
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Luis, desde Osorno, es nuestro Curador en Jefe. Él es el corazón del proyecto, quien recorre, conversa con los productores y prueba cada cosa. Es nuestro filtro de calidad y alma. Si no tiene una buena historia y un sabor que te haga cerrar los ojos, no pasa la prueba.
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Como equipo, somos el puente. Nos encargamos de que esos tesoros, elegidos con tanto esmero, viajen seguros y lleguen a tu puerta en Santiago, listos para alegrar tu hogar.
Así que cuando tienes un producto de Mercado del Abasto en tus manos, no solo tienes algo delicioso. Tienes una idea de mi viejo, el resultado de una tarde de risas con mi hermana y el chispazo de genio de mi madre.
¡Bienvenido a esta locura familiar! Que la disfrutes.